Uno de los elementos más mágicos de nuestro Cuento es LA MONEDA. De hecho, el relato del Padre Coloma habla de la moneda de Oro que Ratón Pérez y el Rey Buby dejan al niño Gilito.

Durante muchos años, en la imaginación de los niños, la moneda del Ratoncito Pérez ha sido LA MONEDA con mayúsculas. Igual que los doblones y ducados que llenaban los cofres de los tesoros piratas.

Cuando las monedas de curso legal, tenían más valor relativo que en la actualidad (acordémonos de las monedas de plata de 100 pts. y de las de 2.000 más recientemente) los niños esperábamos con verdadera ilusión la mañana siguiente a la caída de nuestro diente, para encontrar bajo la almohada este codiciado regalo que, las más de las veces solía ir a parar a la hucha.

Con el tiempo, la tradición ha comenzado a desvirtuarse: ¿alguien se imagina a nuestro amigo Pérez dejando un prosaico billete bajo la almohada de un niño?. Por ello, los padres solemos "pedir" al ratoncito otro tipo de regalos. Juguetes que sirven para jugar, pero que, por desgracia, en modo alguno son recuerdos... Se rompen, se pierden. No duran para siempre.

Una de nuestras principales preocupaciones en ratoncitoperez.com ha sido recuperar esta tradición... intentando no perder ni un ápice de la magia del Cuento. Se trataba, por tanto, de que el Ratoncito Pérez tuviera su propia moneda, con un diseño, completamente exclusivo, con la mejor calidad de acuñación... y, por supuesto, realizada en un metal noble. Al tenerla en sus manos, los niños deberían ver colmadas todas sus expectativas: ¡¡Una moneda de cuento!!, al tiempo que los mayores apreciásemos el verdadero valor del trabajo bien hecho...