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Partiremos de la situación de poder prevenir la enfermedad oral desde el embarazo de la madre, siguiendo las diferentes etapas de crecimiento y desarrollo del niño hasta alcanzar su adolescencia. Desde muy temprano, incluso antes de nacer, son esenciales tanto los conceptos de prevención como los cuidados de la integridad de sus dientes.
La importancia de la primera visita nos lleva a controlar el comportamiento del paciente infantil y juvenil en la Consulta. Esto es algo fundamental para realizar los tratamientos con rapidez y eficacia, y supondrá que se adquieran una serie de hábitos correctos: de higiene bucal, de dieta y de confianza en los Odontólogos.
Todo ello procurará que nuestros hijos lleguen a la edad adulta con una boca sana, estética y, sobre todo, que hayan adquirido los fundamentos para conservarla así durante toda la vida.

Aunque pueda no parecernos lógico, es útil conocer que los dientes de leche se forman durante el embarazo de la madre. Las cantidades necesarias de calcio, fósforo, o vitaminas, ayudarán a crear unas correctas dentaduras y es fácil deducir que las visitas al odontopediatra deben comenzar a lo largo del periodo de gestación.
Tras el nacimiento, cuando el bebé aún no tiene dientes, se realizará una limpieza de sus encías después de cada toma. Se previene así una caries temprana en los futuros dientes de leche, para ello. Consejo: utilizar una gasa humedecida para limpiar encías y lengua, arrastrando restos de comida. Lo ideal es que esta operación se realice tras cada toma o, al menos una vez al día, después de la última toma preferiblemente.
 Los dientes de leche aparecen a los seis meses de edad, empezando por los dos incisivos centrales inferiores. Aproximadamente hasta los tres años no se producirá la aparición completa de los 20 dientes temporales. Durante este tiempo los dientes se mantendrán funcionando, hasta los seis años, momento en el que comienza la salida de la dentadura permanente.
 Al aparecer los primeros dientes, pueden considerarse diferentes opciones para el correcto cepillado éstos: dedales de silicona o látex hasta cepillos de pequeño tamaño y filamentos muy suaves. La supervisión de un correcto cepillado es un cometido paterno hasta que el niño tenga diez años.
Como norma general y en situaciones de correcto estado de salud oral, las revisiones son recomendables casa seis meses. Ante un aumento o síntomas de riesgo de enfermedad oral, se reducirá entre los tres meses y el mes, dependiendo de la patología.
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